La morosidad de los préstamos hipotecarios para adquisición de vivienda
repuntó con fuerza en 2006 hasta situarse en el 0,410% desde el 0,373%
registrado al finalizar 2005, según datos proporcionados hoy por la Asociación
Hipotecaria Española (AHE).
Esto supone el nivel más alto desde diciembre de 2002, cuando la morosidad
se situaba en el 0,415% y se utilizaban otras normas contables, que fueron sustituidas
en junio de 2005 por el Banco de España.
La tasa de morosidad en las hipotecas aumentó progresivamente a lo largo
de 2006 y alcanzó en diciembre el 0,410%, aunque la AHE considera que este
nivel "sigue siendo objetivamente muy bajo".
La AHE explicó que, desde que el Euribor comenzó a repuntar a partir
de octubre de 2005, los niveles de dudosidad se habían mantenido invariables,
hasta los dos últimos trimestres, cuando comenzó a crecer de forma
"muy suave". A su juicio, los factores que están presionando
al alza los valores de este indicador podrían ser el aumento de los tipos
de interés del mercado y el "cada vez más importante"
volumen de préstamos personales que se reunifica a través de la
garantía hipotecaria.
Las cajas mantuvieron en 2006 un ratio de dudosidad hipotecaria del 0,413%, superior
al 0,352% registrado un año antes, y por encima del ratio de morosidad
de los bancos, que se situó en el 0,330% en 2006, por debajo del 0,331%
de 2005.
Las cooperativas registraron una morosidad al cierre de 2006 del 0,356% y los
establecimientos financieros de crédito, del 3,363%. Estos últimos
sufrieron el mayor incremento, con un índice diez veces superior al de
bancos y cooperativas de crédito.
La tasa de morosidad de todo el crédito (hipotecario y resto de préstamos)
al sector privado se situó en 2006 en el 0,695%, inferior a la registrada
doce meses antes, que fue del 0,759%. De esta forma, se mantiene la tendencia
de descenso iniciada en junio de 2005, con la introducción de los nuevos
criterios contables.
Al igual que ocurre en los hipotecarios, las cajas presentan peores ratios de
dudosidad que los bancos en el conjunto de los préstamos. Así, las
cajas tenían catalogados un 0,625% de su valor como de dudoso cobro, frente
al 0,607% de los bancos. Las cooperativas registraron una morosidad del 0,846%
y los establecimientos financieros de crédito, del 2,427%.
Estos datos están elaborados bajo las nuevas normas contables de las entidades
de crédito españolas introducidas el pasado año por el Banco
de España.
La nueva normativa clasifica como dudoso todo el importe de la deuda en operaciones
que tengan algún importe vencido como principal, intereses o gastos pactados
contractualmente, con más de tres meses de antigüedad (morosos) o
cuando los saldos clasificados como dudosos sean superiores al 25% de los importes
pendientes de cobro. De esta forma, desaparece la antigua regla de arrastre por
operación con 6 meses o 1 año de impago, dependiendo del tipo de
prestatario y finalidad del crédito.
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